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La litera Mágica
Carmen tenía una litera en su habitación. Ella siempre dormía en la cama de arriba, como si fuera su nido secreto. Abajo, donde normalmente estaría la otra cama, su familia le había puesto luces LED de muchos colores y habían cerrado el espacio, convirtiéndolo en un lugar misterioso y mágico.
A Carmen le encantaba programar las luces: a veces parecían estrellas, otras veces un arcoíris o destellos como un cohete a punto de despegar.
Un día vino su amiga Mina.
—¿Quieres ver mi nave espacial? —preguntó Carmen con una sonrisa traviesa.
—¡Claro! —respondió Mina.
Las dos entraron en la parte de abajo de la litera, que brillaba como una cabina secreta. Carmen pulsó un botoncito, y de repente las luces se encendieron en azul, verde y violeta. La litera dejó de ser cama… ¡y se transformó en un cohete espacial!
—¡Capitana Carmen, lista para despegar! —dijo Mina.
—¡Comandante Mina, rumbo a las estrellas! —respondió Carmen.
—¡Tres, dos, uno… despegueeee! 🚀
La litera tembló en su imaginación y se lanzó al espacio. Viajaron por galaxias llenas de luces y atravesaron nubes de cometas hasta llegar a un planeta increíble.
Era el Planeta del Amor: flores brillantes cubrían los campos, el cielo estaba lleno de colores, y unos seres suaves y luminosos se acercaron flotando. Eran los Amorines, una raza alienígena que vivía en amistad y paz.
—Bienvenidas, viajeras de la Litera Mágica —cantaron con voces dulces—. Aquí todos compartimos la alegría de estar juntos.
Carmen y Mina pasaron el día con ellos: aprendieron sus juegos, saltaron sobre ríos de luz y descubrieron que, en ese planeta, todo se hacía con cariño.
Cuando llegó la hora de irse, los Amorines se despidieron:
—Sabemos que volverán algún día.
—¡Prometido! —dijo Carmen.
—¡Sí, volveremos! —añadió Mina, agitando la mano.
La litera brilló en dorado, y en un instante estaban de nuevo en la habitación.
—¡Carmen, la cena está lista! —se escuchó la voz de mamá desde la cocina.
Las niñas se miraron, todavía riendo.
—Bueno, comandante Mina, nuestra misión continuará mañana —dijo Carmen.
Salieron de la litera mágica, sabiendo que un rincón de la casa podía convertirse, cada vez que quisieran, en la nave más maravillosa del universo.
A Carmen le encantaba programar las luces: a veces parecían estrellas, otras veces un arcoíris o destellos como un cohete a punto de despegar.
Un día vino su amiga Mina.
—¿Quieres ver mi nave espacial? —preguntó Carmen con una sonrisa traviesa.
—¡Claro! —respondió Mina.
Las dos entraron en la parte de abajo de la litera, que brillaba como una cabina secreta. Carmen pulsó un botoncito, y de repente las luces se encendieron en azul, verde y violeta. La litera dejó de ser cama… ¡y se transformó en un cohete espacial!
—¡Capitana Carmen, lista para despegar! —dijo Mina.
—¡Comandante Mina, rumbo a las estrellas! —respondió Carmen.
—¡Tres, dos, uno… despegueeee! 🚀
La litera tembló en su imaginación y se lanzó al espacio. Viajaron por galaxias llenas de luces y atravesaron nubes de cometas hasta llegar a un planeta increíble.
Era el Planeta del Amor: flores brillantes cubrían los campos, el cielo estaba lleno de colores, y unos seres suaves y luminosos se acercaron flotando. Eran los Amorines, una raza alienígena que vivía en amistad y paz.
—Bienvenidas, viajeras de la Litera Mágica —cantaron con voces dulces—. Aquí todos compartimos la alegría de estar juntos.
Carmen y Mina pasaron el día con ellos: aprendieron sus juegos, saltaron sobre ríos de luz y descubrieron que, en ese planeta, todo se hacía con cariño.
Cuando llegó la hora de irse, los Amorines se despidieron:
—Sabemos que volverán algún día.
—¡Prometido! —dijo Carmen.
—¡Sí, volveremos! —añadió Mina, agitando la mano.
La litera brilló en dorado, y en un instante estaban de nuevo en la habitación.
—¡Carmen, la cena está lista! —se escuchó la voz de mamá desde la cocina.
Las niñas se miraron, todavía riendo.
—Bueno, comandante Mina, nuestra misión continuará mañana —dijo Carmen.
Salieron de la litera mágica, sabiendo que un rincón de la casa podía convertirse, cada vez que quisieran, en la nave más maravillosa del universo.